Tener obesidad implica un gran riesgo

Ya has pasado la frontera de sobrepeso a obesidad. Estás a punto de entrar en un problema serio para tu salud y para tu vida diaria. Cuando tu IMC se sitúa entre 30 y 34,9 no puedes llevar la misma vida que cuando no tenías esos kilos de más: te fatigas con mayor facilidad al hacer cualquier actividad, no haces ejercicio porque te cansas y tu vida cada vez es más sedentaria y aburrida.

Infografía grados de obesidad

Un buen método para adelgazar

Existen varias opciones para perder peso y una de ellas es  la reducción de estómago sin cirugía con el Método Apollo , también conocido como gastroplastia vertical en manga endoscópica , donde se hacen múltiples pliegues en el estómago para reducir su capacidad entorno al 70%.

Tienes que ser consciente que la pérdida de peso se obtiene día a día, es decir, que no esperes ver resultados milagrosos rápidos. Hay que ir poco a poco, acompañado en todo momento de un equipo de especialistas, que te irán dando las pautas adecuadas para ir recuperando tu vida cotidiana, con la dieta adecuada, y tu actividad física.

Lo importante es que conviertas en rutina hábitos de vida saludable, para que los puedas hacer casi sin darte cuenta. En la dieta vas a tener un apoyo regular de la unidad de obesidad, donde el nutricionista te podrá la dieta adecuada de acuerdo a tus necesidades y a los objetivos a conseguir.

Si además, refuerzas tu plan nutricional con la realización de ejercicio físico, mejor que mejor. Para que puedas continuarlo en el tiempo está claro que debes elegir la actividad física que más te guste, con la que te sientas más cómodo y la que te apetezca hacer. Un buen truco es que lo hagas en compañía, y si tienes perro puedes ir a pasear a buen paso con él, seguro que nunca te falla.

Información sobre tratamientos para adelgazar

Te preguntarás, ¿qué debo comer después de hacer ejercicio?

Pues un estudio que se realizado en la Universidad McMaster, en Ontario (Canadá), dice que lo mejor después de hacer ejercicio físico moderado, como es el caso de caminar rápido, es tomar algo de proteína que puedes obtener comiendo carne de pollo o de pavo, pescado azul o huevos.

Por eso, puedes dejar el consumo de esos nutrientes para la comida que hagas después de tu actividad física. Pero recuerda que  lo más importante, consulta con tu equipo de especialistas las dudas dietéticas que tengas y que ellos te tracen tu dieta en función de tus planes de actividad física.

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