La obesidad mórbida o severa

Es un tipo de obesidad que se caracteriza por estar asociada con un mayor riesgo para la salud y que se corresponde con un exceso de peso que superan los 45,5 kilos o un 100% por encima del peso que deberíamos tener.

Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad como un problema grave de salud y la define como  una acumulación anormal o excesiva de grasa. No es sólo una cuestión de kilos de más, es algo muy serio, ya que los kilos de más favorecen la aparición de varias enfermedades. 

¿Quieres saber si eres obeso?

Para saberlo se cuenta con el índice de masa corporal (IMC), un cálculo aproximado de la grasa corporal que se obtiene dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros. Si este índice es superior o igual a 30, se considera que esa persona padece obesidad, y si es igual o mayor a 40, la obesidad se denomina mórbida. Este tipo de obesidad es el que conlleva un mayor riesgo para la salud.

Calculadora del IMC

Las cifras de 2014 son alarmantes, según la OMS, hay de 600 millones de personas adultas obesas en todo el planeta, el 13% de la población adulta, lo que convierte a la obesidad una epidemia a nivel mundial.

Consecuencias de la obesidad mórbida

La causa fundamental de la obesidad mórbida es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las calorías gastadas; es decir, entre lo que se come y lo que se gasta. 

En la obesidad intervienen muchos factores: genéticos, ambientales, metabólicos y endocrinológicos. Por eso, para combatirla hay que ponerse en manos de expertos.

Y es que las  consecuencias de la obesidad mórbida pueden llegar a ser graves, porque una persona con obesidad tiene más  riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes y enfermedades del hígado y de los riñones, además de diversos tipos de cáncer. De hecho, un estudio del National Cancer Institute (NCI) publicado en PLOS Medicine, reveló que la obesidad extrema puede acortar la esperanza de vida hasta en 14 años.

Tratamientos de la obesidad mórbida

Según la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad Mórbida y de las Enfermedades Metabólicas, para los casos más graves de obesidad mórbida existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos que permiten conseguir adelgazar mucho peso, y mantenerlo a lo largo de los años. Estos tratamientos, que deben ser prescritos por especialistas, siempre tienen que ir acompañados por cambios en el estilo de vida y cambio de la dieta.

Entre estos tratamientos se encuentra la cirugía bariátrica, de la que se obtienen resultados positivos a largo plazo, tanto en la pérdida de peso como en el control de los factores de riesgos antes mencionados. Eso sí, si se establece una reeducación alimentaria y un cambio en el estilo de vida los resultados son aún mejores. 

Existen varios tipos de cirugía bariátrica:

  • Bypass gástrico, derivación biliopancreática, sleeve gástrico o manga gástrica y banda gástrica, entre otras. El bypass gástrico por laparoscopia es la cirugía más recomendada para la mayoría de las personas que tienen IMC entre 35 y 50, mientras que para IMC por encima de 50 kg/m² se recomienda la derivación biliopancreática (cruce duodenal) por laparoscopia.
  • La gastrectomía vertical suele estar recomendada para personas jóvenes  con IMC de 40-45 sin enfermedades asociadas relevantes; también puede utilizarse como primer tiempo en enfermos alto riesgo para después realizar cruce duodenal.

Información sobre tratamientos para adelgazar

Todos los programas de tratamientos de obesidad  deben llevar asociado una valoración previa del médico, el nutricionista y el psicólogo para analizar las áreas a tratar:

  • Control médico preventivo y terapéutico.
  • Control y valoración dietética (índice de dieta saludable).
  • Control y valoración de estilo de vida y salud emocional (índices de calidad de vida).

Esta valoración multidisciplinar central es imprescindible para todo lo que viene después y para conseguir un seguimiento multidisciplinar para los cambios de hábitos dietéticos y de estilo de vida, y además será el punto de partida inicial para la valoración del tratamiento de obesidad, que dependerá de cada uno y de sus circunstancias. 

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