Los primeros días con el método Apollo, no tienen porqué ser duros si sigues estos consejos que te proponemos a continuación.

El método Apollo es una técnica para la reducción de estómago que se hace por vía oral (introduciendo el instrumental a través de un endoscopio), por lo que se trata de una intervención mínimamente invasiva.

Fases del método Apollo

El método Apollo  consiste en realizar unas suturas en las paredes del estómago para reducir su tamaño. De esta manera, caben menos alimentos y se alcanza antes el punto de saciedad. Está especialmente indicado en personas con un IMC>30-40, y el resultado suele ser una pérdida inicial de peso de entre 15 y 25 kilos.

Con el método Apollo la pérdida de peso suele ser muy rápida, especialmente en las etapas iniciales, pero también supone un gran reto para ti. Y es que tendrás que hacer frente a varias fases de alimentación:

  • Primera etapa: dieta líquida.
  • Segunda etapa: dieta blanda.
  • Tercera etapa: dieta normal.

Los primeros días con el método Apollo

Los 15 primeros días con el método Apollo que corresponden al periodo de dieta líquida, son los que pueden resultar más complicados, ya que el organismo se enfrenta a un nuevo patrón en el proceso de saciedad y pueden aparecer algunos efectos molestos, como reflujo, náuseas y vómitos.

El objetivo de la fase líquida es favorecer la adaptación al nuevo tamaño de estómago y promover una pérdida inicial de peso, que sin duda te motivará a la hora de seguir el programa de adelgazamiento.

Esta dieta debe incluir alimentos ricos en proteínas, como batidos de sustitución, leche, yogures líquidos, sopas bajas en grasa y zumos de frutas y verduras que no sean excesivamente ácidas.

También se puede asegurar el aporte proteico empleando fórmulas proteicas comerciales en polvo que puedes añadir a los preparados líquidos.

Es posible que durante los primeros días con el método Apollo, el médico te prescriba suplementos de vitaminas y minerales para compensar la falta de estos nutrientes. Si tus fuerzas flaquean, también contarás con apoyo psicológico para encontrar la motivación y la fuerza necesarias para seguir adelante.

Segunda etapa del método Apollo

En algunos casos, dependiendo de la evolución y de lo bien que haya ido la adaptación al nuevo tamaño de estómago, a finales de la segunda semana tras la intervención se pueden introducir alimentos blandos y con otras texturas, como purés de carne, pollo y verduras, legumbres en puré (lentejas o garbanzos) y quesos blandos desnatados.

El médico te dirá cuándo puedes incorporar cada uno de estos alimentos y en qué cantidad. Pero lo mejor es tener paciencia, no precipitarse y tomarse con calma esta etapa de adaptación, en la que además verás una rápida y motivante pérdida de peso.

Si todo va según lo previsto, pasados los 15 primeros días con el método Apollo , avanzarás hacia una dieta normal, eso sí, limitada en calorías y reduciendo el consumo de hidratos de carbono y azúcares para conseguir que la pérdida de peso se mantenga a largo plazo.

Además, tendrás que olvidarte de las bebidas azucaradas, el alcohol, la bollería y los alimentos procesados o precocinados ricos en grasas saturadas y trans. Solo aportan calorías vacías sin valor nutricional.

Objetivo del método Apollo

Aunque se establecen estas tres etapas de adaptación nutricional, el objetivo de la reducción de estómago con el método Apollo es que con el tiempo puedas llevar una dieta sana, equilibrada y no restrictiva.

Por lo que no te angusties y considera los primeros días con el método Apollo  y semanas, como una etapa transitoria necesaria para darle un empujón a la pérdida de peso. Además, te enseñarán a comer de manera sana y equilibrada, lo que evitará que ganes peso en el futuro.

Molestias en los primeros días con el método Apollo

Lo normal es que tras la intervención tengas algunas molestias leves, como dolor abdominal, vómitos y náuseas, que suelen remitir a las 48 horas y puedes aliviar con medicación.

A las 48-72 horas de la intervención ya puedes hacer vida normal y empezar con actividad física leve o moderada. Pero es recomendable esperar unas 3-4 semanas antes de iniciar cualquier actividad intensa o que implique levantamiento de peso. Lo más recomendable es caminar a paso ligero durante 30 minutos al menos 3 veces por semana.