El método Apollo es una técnica de reducción de estómago indicada para las personas que tienen obesidad grado I o II (IMC entre 30 y 40). Lo que diferencia a este tratamiento de otros indicados para personas con un IMC similar, es que el método Apollo no requiere cirugía.

Infografía grados de obesidad

No tener hambre tras el método apollo ¿Es normal?

El método Apollo consiste en la reducción del estómago por vía endoscópica en forma de manga para disminuir su capacidad hasta en un 70 por ciento, cómo consecuencia, nos sentiremos saciados antes, y no consumiremos tantos alimentos, por ello es normal no tener hambre tras el método apollo.

La recuperación posterior es más corta que en una cirugía bariátrica, y podremos incorporarnos en 24 horas a nuestra rutina habitual.

Si optamos por esta alternativa, además de perder peso conseguiremos controlar enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes y los trastornos cardiovasculares; mejorar la autoestima, y reducir la ansiedad.

Tras la intervención tendremos un seguimiento por un equipo multidisciplinar de médicos durante dos años. El motivo es que la pérdida de peso es constante y requiere un control exhaustivo para que modifiquemos nuestros hábitos alimentarios, aprendamos a comer con salud e integremos un plan de ejercicio físico en nuestro día a día.Los resultados del método Apollo son bastante prometedores.

¿Cómo va a cambiar mi vida tras la intervención?

Tras la intervención del método Apollo, en pocas horas puedes volver a casa e incorporarte a su vida normal. Sin embargo, esto tiene un matiz que a la vez preocupa a muchos de los pacientes que se han sometido a la intervención, y es no tener hambre tras el método apollo, pues pueden transcurrir días, e incluso semanas, y el hambre no aparece.

¿Significa eso que no voy a poder volver a comer y disfrutar de la comida?

La respuesta es no, los expertos señalan que no hay que preocuparse, porque no tener hambre tras el método apollo, es una de las consecuencias de esta técnica, y poco a poco esta pérdida de apetito desaparecerá, así, a medida que se vaya perdiendo peso y se incremente el número de alimentos que se pueden consumir, los pacientes se sentirán más cómodos con los resultados, empezarán a comer más alimentos y a hacer más actividades.

Postoperatorio del método Apollo

Para entenderlo mejor, es importante conocer bien todo el proceso del método Apollo, especialmente el tiempo de recuperación, y cumplir con el seguimiento que marca por parte el equipo médico especialista, quién nos ayudará a conseguir nuestro objetivo de pérdida de peso y cambio de alimentación.

Las dos primeras semanas

Durante las dos primeras semanas después de la intervención, la dieta será líquida (probablemente nos sintamos más débiles, por lo que tendremos que evitar la actividad física intensa). Los primeros días únicamente podremos beber agua y posteriormente nos irán pautando la incorporación de zumos y batidos para acabar introduciendo los caldos.

Por este motivo, durante las primeras semanas tras la intervención, no tener hambre tras el método apollo no debe preocuparnos. Debemos ser pacientes, ya que cada cuerpo es distinto y no hay una pauta específica sobre cuándo tendremos que introducir los zumos, los batidos o los caldos. Será a tu equipo médico a quién debes preguntar cualquier duda antes de que aparezcan miedos e inseguridades que puedan provocar ansiedad.

Después de las dos semanas: Reeducación alimentaria

Una vez que toleremos bien los caldos (aproximadamente a las dos semanas, aunque algunas personas tardan más tiempo), los nutricionistas incorporarán al plan de alimentación los purés y, a partir de ese momento, aproximadamente con un intervalo mensual y siempre poco a poco, empezaremos a introducir alimentos de fácil digestión, como por ejemplo el pescado, hasta que seamos capaces de seguir una dieta normal. Sin embargo, todo este proceso es lento y paulatino. No hay que tener prisa, transcurrirán meses antes de llevar una dieta completa.

Para que el método Apollo tenga éxito es importante confiar en el equipo de nutricionistas que estará acompañándonos los dos años siguientes (tiempo en el que seguiremos perdiendo peso). La razón es que el cambio de hábitos es crucial para que al finalizar este periodo hayamos conseguido nuestro objetivo de adelgazar.