La dieta Atkins fue creada por el cardiólogo estadounidense Robert C. Atkins en los años setenta, pero no fue hasta mediados de los noventa que ganó popularidad.  Esto fue gracias a que muchas celebrities del momento empezaron a practicarla y a promocionar sus ‘bondades’ en los medios de comunicación.

Sin embargo, casi desde el principio ha sido cuestionada por la comunidad científica porque no es una dieta saludable ni equilibrada al eliminar casi por completo los carbohidratos y ser muy rica en proteínas y lípidos, incluyendo alimentos que no suelen recomendarse en dietas para perder peso de forma saludable. De hecho, la dieta Atkins es especialmente perjudicial para algunos órganos, como los riñones y el hígado, que se ven obligados a trabajar mucho más de lo normal.

La misión de la dieta Atkins

El objetivo de la dieta Atkins es inducir el estado de cetosis a base de limitar los carbohidratos, obligando al organismo a quemar la grasa acumulada para obtener de ella la energía que necesita para funcionar correctamente. Esto hace que la pérdida de peso sea muy rápida.

Aunque este planteamiento parezca sencillo, positivo e incluso alentador para quienes queremos perder peso, lo cierto es que sus beneficios son engañosos, ya que aunque podemos eliminar bastantes kilos en poco tiempo, puede tener efectos muy perjudiciales para nuestra salud a largo plazo.

La dieta Atkins consta de varias fases que se van poniendo en marcha a lo largo de las semanas con el objetivo final de conseguir el peso ideal.

Primera fase

La primera fase de la dieta Atkins es la más dura y restrictiva, pues solamente se permiten ciertos alimentos de una lista de la que prácticamente se eliminan los hidratos de carbono (cereales, féculas, leche, legumbres, fruta y verdura).

Fases siguientes

Conforme van pasando las sucesivas fases en la de la dieta Atkins se pueden incluir otros alimentos, como pequeñas cantidades de algunas verduras y frutas para, finalmente, llegada la fase de ajuste (el peso ideal), permitir el consumo de carbohidratos sin límite, sin sufrir aparentemente un aumento de peso.

Pero la realidad…

Todo esto en la teoría de la dieta Atkins , porque en la práctica hacer esta dieta durante mucho tiempo puede causar daños importantes como:

  • Sobrecarga para el hígado y los riñones por exceso de proteínas.
  • Acidosis metabólica.
  • Aumento de los niveles de colesterol y ácido úrico en sangre (al consumirse grandes cantidades de grasa animal).
  • Estreñimiento y/o enfermedades gastrointestinales, ya que apenas se toma fibra.
  • Problemas cardiacos a largo plazo.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Deshidratación.
  • Efecto rebote tras dejar de hacer la dieta.

No se ha demostrado que la dieta Atkins sea más efectiva ni saludable que otras dietas conocidas, pero sí están comprobados los efectos secundarios y dañinos que tiene para el organismo a largo plazo. Además de que no promueve unos hábitos alimentarios saludables ni es equilibrada, está contraindicada en las personas que sufren enfermedades cardíacas y otras patologías.

Si queremos perder peso lo que debemos hacer es ponernos en manos de médicos nutricionistas que nos ayuden a conseguir nuestro objetivo a la vez que velan por nuestra salud. Perder peso a costa de dañar nuestro organismo es temerario y solo conseguiremos perder energía y bienestar.