Depresión y obesidad mórbida, ¿cómo abordar el problema?

La depresión y la obesidad se encuentran estrechamente ligadas y forman un tándem muy peligroso para la salud, ya que se consideran a día de hoy dos epidemias que van en aumento dentro de la población, con unos efectos devastadores.

Numerosos estudios han demostrado que la obesidad puede llevar a la depresión y viceversa. La prevalencia de la depresión aumenta en las personas con obesidad mórbida, especialmente estigmatizadas por no poder superar sus problemas con la comida, por no cumplir con los estándares de belleza que establece la sociedad, y por el riesgo global de padecer enfermedades crónicas asociadas.

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La depresión y sus efectos negativos en la obesidad

Ambos son trastornos muy incapacitantes y a los cuales debemos enfrentarnos con mucha cautela. Además se estima que la depresión correlaciona con los efectos negativos en el tratamiento de la obesidad.

La obesidad mórbida tiene un gran impacto negativo en la salud de las personas que la padecen: tienen más riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, escasa movilidad y problemas para llevar a cabo actividades cotidianas. Además, suelen sentirse incomprendidas por su entorno, que no entiende lo difícil que les resulta controlar su peso, y por ello tienden al aislamiento y el abandono.

En estas circunstancias es normal que tengan muy baja autoestima y desarrollen síntomas depresivos, como sentimientos de tristeza, culpa e inutilidad, estrés, ansiedad, insatisfacción o irritabilidad.

La depresión

La depresión es uno de los trastornos más prevalentes y según estimaciones de la OMS, se convertirá en una de las tres causas de incapacidad de todo el mundo en el año 2030 ( Mathers & Loncar,2006)

A esto hay que sumar otros síntomas físicos, como los problemas para conciliar el sueño, dolores musculares y de cabeza, o sensación de ahogo y dolor torácico.

No obstante se presume que la depresión puede inducir obesidad por medio de vías directas (fisiológicas) e indirectas (psicosociales), con la participación de constructos como:

  • Estrés
  • Disfunción inmunitaria
  • Eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal
  • Cognición negativa
  • Desregulación de la alimentación e incumplimiento terapéutico apropiado.

No está claro aún cuál de los trastornos es precursor y cuál es la consecuencia.

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La solución a la obesidad 

Los tratamientos de cirugía bariátrica han demostrado tener un efecto positivo tanto en la mejora de la obesidad como de los síntomas depresivos, por lo que pueden ser una excelente vía para iniciar una rápida recuperación.

Dentro de la cirugía bariátrica se engloban una serie de procedimientos quirúrgicos que modifican el sistema digestivo, bien reduciendo el tamaño del intestino o alterando el tránsito intestinal, con el fin de favorecer una menor ingesta de alimentos y disminuir así el peso.

Estas técnicas están especialmente indicadas en personas con un IMC> 40 y en personas con un IMC<40 que tienen otras enfermedades asociadas con la obesidad, como diabetes tipo 2 o problemas cardíacos.

Técnicas de cirugía bariátrica

Dentro de los tratamientos de cirugía bariátrica se encuentran el bypass gástrico, la gastrectomía tubular y el cruce duodenal, y todos se realizan bajo anestesia general en quirófano para garantizar la máxima seguridad del paciente.

El especialista médico será el que decida qué técnica es más conveniente dependiendo de las circunstancias generales de salud del paciente y las necesidades de pérdida de peso.

Dada la complejidad de las variables que relacionan los trastornos depresivos con la prevalencia de la obesidad, hay que apostar por equipos interdisciplinares que trabajen en la misma dirección.

Para poder sacar el máximo beneficio de cualquiera de estos procedimientos es importante ponerse en manos de especialistas experimentados que además del apoyo médico-quirúrgico proporcionen atención psicológica para sobrellevar el proceso y aprender a gestionar, de una manera ajustada y funcional las emociones que surjan durante el tratamiento, y apoyo nutricional por parte de un Dietista-Nutricionista.

Con el resultado del trabajo del equipo interdisciplinar, se pronostica una mejoría de los síntomas depresivos que se  harán manifiestos conforme se vaya reduciendo el peso, lo que sin duda será una de las principales motivaciones para seguir adelante con el tratamiento y conseguir acercarse a los objetivos terapéuticos establecidos.