Si eres de los que piensan que dejar de fumar y adelgazar a la vez es imposible y por ello no haces ni una cosa ni la otra, ¡olvídate de esta excusa! Ambos objetivos son totalmente compatibles si cuentas con la ayuda y el asesoramiento necesarios.

Ir al nutricionista

Lo primero que debes hacer es hablar con tu médico nutricionista para que te diseñe una dieta personalizada que se adapte a tus necesidades, te explique cómo es el proceso de deshabituación tabáquica y cómo puede afectar a tu peso.

Te proporcionará las herramientas necesarias para controlar el estrés y la ansiedad que te provoque dejar de fumar y, lo que es más importante, te ayudará a evitar que esa ansiedad se traduzca en un aumento de peso.

Las personas que fuman queman entre 200 y 300 calorías diarias más que las que no fuman debido a los efectos que tiene el tabaco sobre el metabolismo.

A esto debemos sumar el hecho de que los componentes del tabaco estimulan la producción de ciertas sustancias, como la catecolamina, que promueve la lipolisis, o lo que es lo mismo, la destrucción del tejido adiposo.

Al dejar de fumar la situación cambia: la grasa empieza a acumularse y corremos el riesgo de intentar mitigar la ansiedad que genera la abstinencia consumiendo alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares, ya que proporcionan una satisfacción inmediata.

Entonces, ¿cómo dejar de fumar y adelgazar?

Cada vez contamos con más estrategias y trucos que nos ayudan combatir la ansiedad que genera dejar de fumar sin que tenga consecuencias en el peso e incluso pudiendo compatibilizar las dietas con la deshabituación tabáquica. Entre las recomendaciones para conseguirlo están las siguientes:

Sigue tu dieta a rajatabla

No te despistes y trates de calmar la ansiedad con calorías vacías, así podrás dejar de fumar y adelgazar.

Acostúmbrate a comer proteínas de calidad, que son las procedentes del pescado azul y las carnes magras, y si tomas hidratos de carbono procura que sean de absorción lenta, como la pasta y las legumbres, que producen una mayor sensación de saciedad y te ayudan a llegar con menos ansiedad a la siguiente comida.

Engánchate al deporte

El ejercicio no solo te ayudará a aumentar el gasto calórico sino también a aumentar la producción de serotonina, dopamina y endorfinas, que hacen que aumentan tu sensación de bienestar.

Además, el deporte intenso de corta duración, como el entrenamiento a intervalos, también aumenta la producción de catecolaminas y otras sustancias lipolíticas, ayudándote aún más a combatir la acumulación de grasa, así que es una buena forma de dejar de fumar y adelgazar.

Crea nuevos hábitos

Seguro que tenías la costumbre de fumar después de comer, al entrar o al salir del trabajo, antes de meterte en el metro o subirte al autobús… Sustituye estos hábitos por otros, así se consigue dejar de fumar y adelgazar, como lavarte los dientes inmediatamente después de comer, leer un libro o una revista, tomar un caramelo sin azúcar o una fruta, echar una partida a tu juego preferido o ver un poco de tu serie favorita en el móvil, consultar las noticias…

Chicles de nicotina

Siempre que tu médico lo vea conveniente cuando se quiere dejar de fumar y adelgazar, puedes recurrir a los chicles de nicotina para deshabituarte de manera progresiva y reducir el impacto del síndrome de abstinencia.

Ejercicios de relajación

Aunque hemos hablado muchas veces de su importancia, hay pocas situaciones que puedan beneficiarse tanto de las técnicas de relajación para dejar de fumar y adelgazar. La meditación o el mindfulness no solo te ayudan a relajarte y controlar la ansiedad, sino también a enfocarte en la consecución de tus objetivos. ¡No los pierdas de vista!