Aunque las dietas proteinadas son muy eficaces para la pérdida de peso, en ocasiones no bastan para eliminar la celulitis de zonas rebeldes, para ello te recomendamos la cavitación para adelgazar, pues actúa en zonas como el abdomen, los muslos o las cartucheras, donde la grasa insiste en almacenarse casi de manera permanente.

Cavitación para tonificar las piernas

La cavitación para adelgazar, el complemento ideal de las dietas

Este tratamiento consiste en la aplicación de ultrasonidos de baja frecuencia en la zona a tratar en la que previamente se aplica un gel conductor. De esta manera se promueve la formación de burbujas de vapor cuya presión va provocando la destrucción de la grasa, que se transforma en una sustancia líquida denominada diglicérido.

Toda esta grasa se elimina a través de la orina y del sistema linfático.

¿En que consiste el tratamiento de cavitación?

La cavitación para adelgazar es perfecta porque es un método eficaz y no invasivo.

Una de las principales ventajas de la cavitación es que se trata de un tratamiento ambulatorio, eficaz y no invasivo en comparación con otras alternativas como la liposucción, que implica el uso de anestesia y la realización de incisiones. Las sesiones de cavitación, que duran en torno a 30 minutos, se realizan con un aparato de ultrasonidos cuyo cabezal se desplaza por la zona a tratar.

Al finalizar cada tratamiento se lleva a cabo una sesión de presoterapia para ayudar a eliminar lo más fácil y rápidamente posible la grasa destruida. Tanto antes como después de cada sesión es importante beber mucha agua para facilitar la eliminación de la grasa, y para ayudar en este proceso también es recomendable hacer ejercicio físico que favorezca la sudoración, como correr, montar en bici o los deportes de equipo.

Otra ventaja de la cavitación es que los resultados se perciben desde la primera sesión, lo cual supone una gran motivación para continuar con el plan nutricional y de ejercicio físico. No obstante, para conseguir unos resultados óptimos se necesitan entre 10 y 15 sesiones, siempre dependiendo de las necesidades de cada paciente.

Aunque es difícil encontrar desventajas en este eficaz tratamiento, tal vez una de ellas pueda ser la aparición poco frecuente de quemaduras o ampollas en la zona tratada debido al calor generado por los ultrasonidos.

Para evitar este efecto lo mejor es ponerse en manos de especialistas que tengan amplia experiencia en cavitación y que utilicen la última tecnología en ultrasonidos.

Es también el especialista quien debe valorar la conveniencia o no de realizar el tratamiento, ya que no está indicado en personas con enfermedades renales y hepáticas, con hipercolesterolemia, lesiones cutáneas, marcapasos y prótesis metálicas, así como en pacientes que se encuentran en procesos oncológicos.

La cavitación no está recomendado durante el embarazo y la lactancia

La cavitación es, por tanto, una excelente compañera de viaje en el proceso de adelgazamiento y remodelación del cuerpo.

Eso sí, para obtener el máximo beneficio no olvidemos la importancia de mantener unos hábitos de vida saludables a través de una dieta equilibrada y de la práctica regular de ejercicio físico, que es lo que impedirá que la grasa se vuelva a acumular en las zonas rebeldes.

Por ello, lo ideal es complementar el plan nutricional con tratamientos capaces de destruir esta celulitis localizada, como la cavitación para adelgazar.