Los beneficios de los productos congelados son aún poco conocidos o creíbles, de hecho, existe la creencia generalizada de que los productos congelados son malos para la salud y que no conservan los nutrientes, vitaminas y minerales que tienen los productos frescos.

Pero, ¿qué hay de cierto en esta leyenda urbana? ¿Son malos los congelados para la salud? Los expertos rechazan este mito y destacan que, al contrario de lo que tenemos arraigado, gran cantidad de alimentos congelados tienen los mismos e incluso más beneficios que las variantes frescas.

Las opciones disponibles en los mercados y supermercados cada vez son más amplias e incluyen nuevos productos que pueden hacer más atractivos algunos de nuestros platos. Sin embargo, hay un sector del supermercado que permanece imperturbable: el área de los congelados.

Conoce los beneficios de los productos congelados para la salud

Por ejemplo, la principal diferencia entre un alimento fresco como la zanahoria y la misma zanahoria congelada tras su recolección es que se ha disminuido la temperatura de su componente principal (el agua) para favorecer la congelación.

Para conseguir aprovechar bien los beneficios de los productos congelados, y que se mantengan los nutrientes, minerales y vitaminas que están presentes en la misma variedad fresca, sólo tiene que cumplirse una condición: deben congelarse inmediatamente después de la recolección.

Lo qué si es cierto es que la mayoría de los alimentos que tenemos congelados pierde gran cantidad de sus vitaminas tras permanecer en el congelador seis meses.

Diferencias entre alimentos congelados y alimentos congelados procesados

Que los productos congelados puedan ser igual de nutritivos que los frescos, no significa que debamos basar nuestra dieta en este tipo de alimentos ni que todos los congelados tengan las mismas características. Entre ellos también hay diferencias:

Alimentos congelados

En este grupo incluimos todos los alimentos naturales que se han congelado (carnes, pescado, frutas, verduras) tras su recolección o sacrificio.

Como ya hemos adelantado, tienen beneficios frente a las variedades frescas: además de mantener las propiedades, ofrecen una gran comodidad en la cocina. En el caso de las verduras, por ejemplo, vienen ya limpias (tanto en la modalidad entera o cortada) y preparadas para el siguiente paso, la cocción.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de comprar estos productos, es optar por los alimentos ultracongelados (aquellos que se someten a temperaturas muy bajas rápidamente). Este proceso de congelación impide el crecimiento microbiano y mantiene los nutrientes.

Respecto a la congelación de la carne, también existen muchos mitos. El más común es que una vez congelada pierde calidad. Sin embargo, si la congelación se hace con carne fresca y el descongelado se ejecuta adecuadamente, la única diferencia que existirá es el color de la carne al descongelarse.

Alimentos congelados procesados

En este grupo se engloban todos los productos que han pasado por algún proceso de preparación. Algunos ejemplos son la pizza, la lasaña o cualquier plato de comida precocinada que podemos tener listo en el plato tras pasar por el horno o el microondas.

La diferencia frente a los primeros es que estos alimentos son muy ricos en grasas saturadas y trans, azúcar, sal y aditivos. De hecho, se relaciona el consumo de los alimentos congelados procesados con una dieta no saludable y con el desarrollo de patologías como la diabetes, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares.

Cosas a tener en cuenta en el congelado y la descongelación

Casi todos los alimentos se pueden congelar. Sin embargo, para aprovechar los beneficios de los productos congelados, los expertos advierten que para conservar sus propiedades organolépticas (sabor, textura, aspecto, etc.), hay que seguir unas prácticas adecuadas en su compra, manipulación y cocción.

  • En el caso de las frutas, verduras, carne y pescado, aconsejan comprarlos ya congelados.
  • El pan es mejor congelarlo fresco y recién comprado en casa.

Respecto al tiempo de congelación, la comida se puede guardar congelada aproximadamente seis meses en el caso de la carne, y como máximo tres meses en el caso del resto de alimentos.

Para descongelarlos, la recomendación es pasarlos del congelador al frigorífico (donde permanecerán 24 horas). Es importante tener en cuenta que no podemos volver a congelar un producto que ya ha estado previamente congelado y se ha descongelado.