El balón gástrico es una técnica no quirúrgica para adelgazar, este método está indicado en personas con obesidad, que es de sobra conocido que es un problema de salud que afecta a 600 millones de adultos en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Molestias del balón intragástrico

El balón gástrico es una técnica segura que no suele conllevar complicaciones graves, aunque si pueden presentarse algunas molestias los primeros días, asociadas principalmente a la presencia del balón en el estómago.

Primeros días con el balón gástrico

Los primeros días tras la colocación del balón gástrico, el paciente puede experimentar náuseas y vómitos, debido a que el propio estómago, al identificar un cuerpo extraño, trata de expulsarlo. Los síntomas suelen mantenerse durante varios días y desaparecen de manera espontánea. En los casos en que esto no ocurra, habrá que consultar al especialista, que tomará las medidas adecuadas. 

Por lo general, las molestias asociadas a la colocación del balón gástrico se debe a la tolerancia del estómago a la nueva dieta del paciente, que es fundamental para que el proceso de pérdida de peso se alcance con éxito.

El especialista determinará la dieta para adelgazar a seguir durante los 6 u 8 meses que dure el tratamiento. Es recomendable seguir esa dieta después de terminarlo. En algunos casos, se pueden incluir suplementos nutricionales o vitamínicos, principalmente el primer mes tras la intervención, cuando la ingesta de alimentos es más restrictiva.

El paciente al que se le ha implantado un  balón gástrico tiene que seguir una reeducación alimentaria para aprender a comer; sobre todo, para saber distinguir qué tipos de alimentos son más recomendables y cómo debe prepararlos y comerlos para no llevarse sorpresas desagradables y tolerarlos bien. Si las náuseas, los vómitos u otras molestias persisten, el paciente debe consultar a su médico.

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Riesgos y efectos adversos

Aunque la técnica del balón gástrico no suele llevar asociadas complicaciones graves, pueden darse casos en los que aparezcan molestias o problemas que comprometan la salud del paciente y que puedan requerir la retirada inmediata del mismo.

En algunas ocasiones, si el paciente no sigue las indicaciones recomendadas por el especialista, se puede ocasionar un deterioro en el material del que está fabricado el balón, provocando fugas o que se rompa. También puede darse un rechazo por parte del organismo hacia el balón gástrico o la aparición de molestias o complicaciones como úlceras, lesiones en el esófago o en el estómago o vómitos frecuentes.

Si permanece más del tiempo indicado en el estómago, unos seis meses, también se puede romper. Eso se notará porque la orina se vuelve azul, que es el color del líquido del que está relleno el balón. En este caso, se debe procederá a su extracción inmediata para evitar que produzca una obstrucción.

Existen descritas complicaciones excepcionales del balón gástrico que pueden requerir el ingreso del paciente e incluso la necesidad de realizar un tratamiento quirúrgico.

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