La alimentación si tienes diabetes, es algo que debes tomarte muy enserio si no quieres evitar problemas mayores.

En torno al diagnóstico de la diabetes tipo 2 se han creado numerosos mitos y falsas creencias, como por ejemplo que nuestra vida cambiará por completo, no podremos comer las cosas que nos gustan ni seguir con nuestras actividades y rutinas diarias.

Estas creencias muchas veces se basan en que si antes comíamos un yogur, bollería o bebidas azucaradas casi todos los días, ahora sólo podremos hacerlo en pequeñas cantidades y de forma esporádica, siempre siguiendo los consejos del médico.

¿Qué significa que tengo diabetes?

La insulina se encarga de llevar la glucosa que comemos a las células para que éstas puedan utilizarla como energía. Si no tenemos suficiente insulina este proceso salta por los aires, y es lo que ocurre con la diabetes: el organismo no produce la cantidad suficiente de insulina, o las células son incapaces de usarla de manera eficaz para obtener energía, lo que hace que la glucosa se acumule y cause problemas graves.

Por eso es tan importante controlar la alimentación si tienes diabetes deban controlar su alimentación, principalmente el consumo de hidratos de carbono y azúcares, y tengan que medir de manera continuada sus niveles de glucosa para poder administrase insulina en caso de necesidad.

La alimentación si tienes diabetes leve

Si tu diabetes no va acompañada de obesidad, sobrepeso y otras enfermedades, puedes controlarla teniendo en cuenta los alimentos que debes incluir de manera limitada en tu dieta, es decir en pequeñas cantidades y solo de forma ocasional, para evitar episodios de hiperglucemia.

Entre los alimentos que debes limitar si tienes diabetes se encuentran:

  • Lácteos grasos y azucarados: leche entera, mantequilla, margarinas, yogures, quesos, natas.
  • Cárnicos grasos: ternera, cerdo, charcutería y vísceras, embutidos, pescados en conserva o ahumados, mariscos, crustáceos.
  • Bollería y productos industriales y procesados.
  • Frituras y rebozados.
  • Conservas y precocinados en general.
  • Frutas secas como las uvas pasas, frutas confitadas o en almíbar.
  • Bebidas energéticas, refrescos azucarados, batidos y zumos de frutas (éstos últimos contienen mucha azúcar y poca fibra).
  • Chocolates, miel, siropes, mermeladas.
  • Alimentos ricos en sodio: pizzas, patatas fritas, salsas.
  • Harinas refinadas: pan blanco, patata, arroz, pasta (estos alimentos una vez ingeridos se convierten rápidamente en glucosa).

La alimentación si tienes diabetes grave

Si por el contrario tu diabetes es grave, no está bien controlada o está asociada a otras enfermedades importantes, entonces tendrás que llevar un plan de alimentación estricto y seguir las recomendaciones del endocrino y el nutricionista para evitar complicaciones, que pueden ir desde daño renal a enfermedades del corazón, cuadros de hipertensión y colesterol.

Combinar los alimentos si tengo diabetes

En la diabetes es fundamental aprender a combinar bien los alimentos, tener claro qué producto y cantidad puedes consumir y con qué frecuencia.

Y esto no significa que no puedas darte caprichos. Si tu diabetes está bien controlada, de vez en cuando puedes comer algún postre o dulce. Eso sí, en pequeñas cantidades y ocasiones especiales, como por ejemplo un festejo familiar.

También puedes comer alimentos ricos en hidratos de carbono si les añades fibra o proteínas, con lo que lograrás reducir el índice glucémico. Asimismo, se recomienda comer fruta fresca con un alto contenido en fibra: como manzanas y arándanos, pues la fibra es una gran aliada que ayuda a retrasar la absorción de la glucosa. Si además la acompañas de nueces o almendras tendrás la combinación más saludable.

La actividad física para mantener a raya la diabetes

Otro aspecto importante a tener en cuenta en la alimentación si tienes diabetes, es que debes combinarlo con la actividad física, que facilita a mantener a raya el sobrepeso y la obesidad.

Lo ideal es que hagas ejercicio al menos tres veces por semana y que lo conviertas en una parte más de tu rutina, igual que has hecho con la medición de la glucosa en tu vida diaria.